Verano 2010: Diario de un postoperatorio. Capítulo 1 o El día en el que me rajaron.

A las 7.00h del jueves 8 de julio, acompañado por Celia esperaba en las Urgencias del Hospital Costa del Sol la llamada del celador de turno para ingresar y posterior cirugía, mis padres llegaron poco después, y no eran las 7.15h cuando los que íbamos a ser rajados ese día somos guiados a la segunda planta del edificio. Nadie habla y todos en fila, parece que nos van a fusilar, algo parecido.
Celia ya se fue, solo podía entrar un acompañante, y a las 7.30h ya tenía mi habitación. No se a dónde miraba la ventana, ni quería saberlo. Después de instalarme, jejeje, alguien debió echar algo en mi bebida porque pasaron las horas entre sueños y alrededor de 11 las me llevaron al quirófano. Allí en una sala contigua esperé cosa de 1 hora, lo se porque un reloj es lo único que había, o lo único podía ver, además de enfermeros, celadores y médicos yendo viviendo y preguntándome que de qué me iba a operar, que si era la primera vez. Una enfermera, muy simpática, se quedó un rato allí conmigo, le dije que para estar  1hora allí esperando que me hubieran dejado en la habitación, y a los pocos minutos llegaron unos enfermeros que me  metieron en el quirófano. Calculo que que la operación durara algo menos de 1hora, más otra hora en la sala de observación. Total, que a eso de las de las 14.00h estaba ya en la habitación, rajado, y medio anestesiado (drogado).
A pesar de tener suero y algo más me dieron de comer, pude comer poco, pero a sabiendas de que por la tarde me iba a casa, quería comprobar por mismo lo que habla de la gente de la comida de los hospitales... media estrella michelín. Pasé la sobremesa de nuevo entre sueños, y una vez pude me levanté para ir al servicio sin problemas, apoyado en el cacharro ese donde ponen el suero, al ver que me levanté, estaba más o menos bien y no me dolía nada más de lo normal, me entraron las ganas de irme, deseo que transmití a la enfermera a la hora de la merienda, tampoco la dejé escapar, una triste manzanilla y un rosco azucarado. Pasó otro rato para que llegara la doctora de guardia a darme el alta e irme a casa.
Con difultad de movimiento y desplazamiento me vestí y, a pié, bajamos a la puerta principal. Una mala organización logística me tuvo esperando en la puerta del Hospital hasta que mi padre llegó con el coche (la mala organización se debió a que teníamos el coche aparcado en otra puerta). Entre el choque de temperaturas, los efectos colaterales de la anestesia y el dolor me dio un pequeño golpe de calor esperando, y sufrí un desfallecimiento. En un segundo me vi tirado en el suelo en la típica situación de "¿hay un médico en la sala?" Lo habría, pero fue una persona humana que pasó por allí quien organizó el rescate. Pasarían unos 10-15min que tardé en incorporarme, y esta vez si, en silla de ruedas me llevaron al coche.
A las 19.00h, y con recomendaciones en cuanto a reposo y consumo de analgésicos para evitar el dolor de los primeros días estaba en casa.

Comentarios

Paco Feria ha dicho que…
Me ha encantado leer tu experencia. No tiene desperdicio.
Es curioso conocer cómo se vive la experiencia desde el otro lado.
Un abrazo y espero que ya estés bien.
Periko ha dicho que…
Muy bueno.
Tonitom ha dicho que…
Gracias amigos. No os perdais la segunda parte: Me gusta el Tour.
Encarni ha dicho que…
Vaya aventura Toni! Seguiré tus capítulos, esto promete. Me alegro que retomes el blog y los entrenos, eso significa que todo va bien. Animo

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